Ferrari parecía encaminado a lograr un doblete en el Gran Premio de México después de que Charles Leclerc y Lewis Hamilton llegaran a la primera curva al frente del grupo. Sin embargo, su lucha continuó hasta la curva 4, donde ambos pilotos se salieron de la trazada y Max Verstappen aprovechó la situación para tomar el liderato y ganar para Red Bull.
El incidente ha reavivado las preocupaciones sobre la decisión de Ferrari de permitir que sus pilotos compitan sin límites más claros. Varias valoraciones compararon el choque con la colisión de la primera vuelta en Monza, donde los compañeros de equipo también perjudicaron su carrera al luchar entre sí. El último episodio fue considerado particularmente costoso porque Ferrari podría haber desperdiciado una victoria potencial.
Una opinión atribuyó la responsabilidad principal a Leclerc, argumentando que atacó a su compañero de equipo con demasiada agresividad y que no iba a poder tomar la curva a esa velocidad. Otra valoración afirmó que ambos pilotos fueron culpables, destacando lo que se describió como un patrón recurrente de tensión que también ha incluido un desacuerdo sobre las instrucciones del equipo en Zandvoort.
No toda la culpa se dirigió contra Leclerc. Otro análisis concluyó que Hamilton fue quien finalmente provocó la pérdida al salirse de la trazada durante su duelo. Si Hamilton se hubiera mantenido en pista, podría haber seguido por delante y controlado la carrera, aunque se desconoce si posteriormente habría logrado contener a Verstappen.
El desacuerdo entre los pilotos ha planteado preguntas más amplias sobre la gestión interna de Ferrari. Los críticos argumentaron que permitir que ambos monoplazas luchen por la posición solo es justo si no pone repetidamente en riesgo la pérdida de victorias. Los incidentes de Zandvoort, Monza y México se han presentado como pruebas de una confianza cada vez menor entre los pilotos y de la falta de seguridad en la capacidad del equipo para gestionarlos.
La situación también amenaza con ejercer una presión adicional sobre el director del equipo, Fred Vasseur, a quien se atribuye haber conseguido el compromiso de Leclerc con el proyecto y haber llevado a Hamilton a Ferrari. Si los pilotos no pueden seguir un enfoque común bajo su liderazgo, el equipo podría continuar sacrificando resultados y perjudicando su cohesión interna.
La carrera también generó un debate sobre las sanciones. Ambos pilotos de Ferrari se salieron de la pista al salir de la curva 4, pero una valoración señaló que Hamilton tomó el vértice de la curva 5, mientras que Leclerc no lo hizo y obtuvo una ventaja. Sobre esa base, se consideró justificada una sanción de cinco segundos para Leclerc, aunque esta no compensó a Hamilton por el tiempo que perdió al rodar detrás de su compañero en aire turbulento.
Otra preocupación fue el enfoque de Leclerc después de la reanudación tras la bandera roja, donde fue descrito como igual de agresivo o incluso más. Por lo tanto, la revisión de Ferrari posterior a la carrera deberá abordar no solo la responsabilidad por el incidente del Gran Premio de México, sino también si su política actual está permitiendo que los enfrentamientos repetidos entre compañeros de equipo socaven sus resultados.
Fuentes: The Race.